Aquí es donde muchas personas dudan, y con razón. La forma de la mesa influye muchísimo en cómo se percibe el espacio.
Las mesas rectangulares siguen siendo las más utilizadas, sobre todo porque son prácticas y encajan muy bien en la mayoría de salones. Funcionan especialmente bien cuando el espacio es alargado o cuando necesitas aprovechar al máximo la capacidad.
Sin embargo, las mesas redondas tienen algo especial. Hacen que el espacio se sienta más ligero, más fluido, y además favorecen mucho la comunicación. Son una opción muy interesante para salones pequeños o para quienes buscan un ambiente más dinámico.
Al final, no se trata de cuál es mejor, sino de cuál encaja mejor con tu salón.